El proceso de enseñanza-aprendizaje no mejora con la simple inclusión de pizarras digitales y ordenadores portátiles en el aula, para que se produzca dicha mejora deben tenerse en cuenta una serie de condiciones y/o circunstancias previas:
Formación de los docentes. El aprendizaje y la formación supone un desafío constante y reciente. No debemos olvidar que el aprendizaje se produce durante toda la vida (educación permanente) y que los conocimientos adquiridos se convierten rápidamente obsoletos, por lo tanto, se necesita una actualización docente constante. Dicha formación debe conectar con las necesidades que demanda la sociedad, sería ilógico vivir y enseñar en un centro educativo ignorando aquellas competencias que se están reclamando o son necesarias para vivir en sociedad. Dicha formación no debería ser una mera instrucción de contenidos informáticos, sino cómo utilizar dichas herramientas informáticas en su práctica docente, cómo a través de ellas generar situaciones de aprendizaje significativo, empleando metodologías participativas y colaborativas.
Diseño de materiales. El nuevo entorno educativo requiere que el docente diseñe sus propios materiales adaptados a las características de su alumnado. Deberá mostrar contenidos a través de pizarras digitales y contará con ordenadores con conexión a Internet, que ofrecerán otro tipo de recursos posibles para llevar a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje. En este nuevo entorno educativo, el alumnado es también creador de conocimiento y por tanto, también diseñador de materiales.
Planificación del proceso de enseñanza-aprendizaje. Tenemos que tener en cuenta que cualquier innovación educativa debe ser aceptada y conocida por el profesorado (y los demás miembros de la comunidad educativa), cuántas veces se ha intentado llevar a cabo alguna acción y no ha sido conocida por la comunidad educativa de manera adecuada y clara, conllevando al recelo o a su rechazo. Es por ello, necesario por un lado, que se produzca una comunicación directa por parte de las administraciones educativas con la comunidad educativa y por otro lado, planificar la inclusión de las TIC’s en los centros educativos siendo necesario el apoyo y liderazgo del equipo directivo para su inclusión. De esta manera, todos los miembros de la comunidad educativa sumirán el proyecto como propio, desencadenando una implantación del mismo más eficaz y satisfactoria, insertado completamente en la vida del centro.