8 jun. 2010

Libro de texto digital-libro de texto low cost-libro de texto actual



Del Blog de José Sande, me llega el post que reproduzco a continuación; y que rápidamente ha despertado una polémica en las redes sociales, con posturas muy enfrentadas (cosa que no acabo de comprender), puesto que únicamente se están planteando escenarios futuros. Pero que puede que se cumplan, o al menos las tendencias y la evolución de la tecnología juegan a su favor. Así es como pensamos muchos.

La Comunidad de Madrid acelera el cambio a lo digital

Las crisis son momentos de cambios.
Hace años era implantarle que los sueldos de los funcionario se rebajasen (sin debate previo) en un cerrar y abrir de ojos.
En pocos días se cuestiona la existencia de ayuntamientos, diputaciones, universidades…y la gratuidad de las recetas.




¿En vías de extinción?
No tiene desperdicio. Busca la eficiencia, potencia la utilización de materiales educativos digitales y establece límites al gasto por alumno y curso.

El iPad chino

Estos días auguraba en Bilbao que en menos de un año habría tabletas  a 50 €…lo que ya supondría el empujón definitivo al libro de texto digital (valor de un libro de texto tradicional = valor de una tableta)
En Cinco Días recogían la semana pasada la irrupción de una oleada de tabletas competidores con el iPad.
Las chinas parten ya de los 100 dólares (83 euros…). Creo que en 12 meses voy a ganar más de una apuesta que tengo  :)
Una polémica carta

Carta a los editores de libros de texto

Me ha parecido muy interesante y sugerente la siguiente carta.
“Los maestros y maestras educan, sus libros son, o eran en su tiempo, una ayuda. Igual que la Internet ahora. Desgraciadamente para Uds. en Internet hay recursos mucho mejores que sus unidades didácticas, “contenidos” que los maestros usan en sus actividades didácticas.

Finalmente, permítanme una reflexión final. Eso que están “buscando”, el libro de texto digital, no lo encuentran porque no existe. Y no existe porque quizá no tenga sentido en estos tiempos que vivimos. En la época en la que el acceso a la información era costoso y difícil, un libro de texto tenía mucho sentido: todo lo que merece ser sabido en el curso en un solo sitio, ordenadito y semidigerido. Gran ayuda para los docentes. Eso, hoy, en la era Internet, es sencillamente impensable. Pretender que paguemos esas cantidades por ello, más todavía. La administración y los ciudadanos no tragaremos si no nos ofrecen algo más. Quizá deban “repensarse” como empresas de servicios y dejar de verse como empresas que elaboran industrialmente un producto material, caro, idéntico, inflexible y, en demasiadas ocasiones, malo, para todos los estudiantes.

El problema es que los docentes que quieren libros de texto digitales son precisamente los menos innovadores y los menos comprometidos con el aprendizaje de sus alumnos (esto levantará algunas ampollas, pero alguien tiene que decirlo). Eso los padres lo descubrirán pronto, si no lo han descubierto ya. Del mismo modo que los centros que se niegan a usar los portátiles deberán dar explicaciones a las AMPAS. Y las escuelas que se aferren a los libros de texto teniendo toda la Internet a su disposición, posiblemente tengan pronto mala fama.”
Da que pensar , ¿verdad?

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